Los peligros de la Street Photography (texto)

19:00 horas de un día de finales de Octubre, entrada de la Calle Carretería de Málaga a la altura de la Tribuna de los Pobres, me llama la atención en medio de la penumbra de la zona un puesto de venta de la ONCE, saco la cámara de la mochila y  un individuo mal encarado  que estaba a mis espaldas, sentado en el asiento de un ciclomotor aparcado emcima de la acera y de manera muy abrupta me grita: “no se pueden hacer fotos al puesto de castañas” “esta prohibido porque  el puesto tiene derechos de imagen”, yo flipo por momentos, ¡un puesto callejero de castañas con derechos de imagén! no me lo podía creer, pero bueno… si era así, pues vale.

Como no tenía el más mínimo interés en el puesto de castañas que había a la derecha del quiosco de la ONCE, me tiro la cámara a la cara y enfoco el objeto de mi interés, el quiosco de la ONCE.. y a partir de ahí se lía, el fulano me dice que le he hecho una foto al puesto de castañas y que he de borrarla, y me viene en su auxilio “el castañero” de enfrente poco menos que subiéndose las mangas, discutimos y le digo que si tiene problemas, que llamen a la Policía Local, porque yo no les he hecho ninguna foto… y que además me espero a que aparezcan estos, ya que no tengo nada que ocultar, esconder ni por que huir de nadie, estos llaman y los policías locales  aparecen diez minutos más tarde, dos motos que llegan por la acera, más dos vehículos patrulla, en total seis uniformados porque hay un tío en la calle supuestamente haciendole fotos con una cámara muy grande… ¡a un puesto de castañas con derechos de imagen! una situación un tanto berlanguiana.

Le cuento a uno de los policías lo ocurrido, le relato mi conocimiento de lo que dice la Ley en materia del derecho al honor y a la propia imagen  de las personas, me toma este de forma muy amable mis datos de filiación tras entregrale mi documentación, y me permite marcharme despues de relatarle lo ocurrido. Sigo por la calle adelante nuevamente en “modo fotográfico”  buscando escaparates, reflejos etc. etc. cuando veo una Farmacia en una situación lumínica más o menos  similar al quiosco de la ONCE, pero como observo que tengo enfrente a la farmacéutica mirándome con cara de pocos amigos, tampoco hago foto y además con toda la educación del mundo entro en la farmacia y le digo a la farmacéutica que no he realizado foto alguna, no se queda muy convencida pero era la verdad.

Salgo de la farmacia y al cruzar nuevamente la acera, me doy cuenta que uno de los patrullas de la Policía Local, me había estado siguiendo y observando a cierta distancia y que uno de los funcionarios municipales sale del vehículo policial, entra en la farmacia e inmediatamente sale de esta después de hablar con la farmacéutica, funcionario municipal que en medio de la calle se dirige a mi casi a gritos, en plan bronco diciéndome “es que no has tenido bastante con lo de las castañas”, a este hombre le cito también lo que dice la Ley en materia de fotografiar la calle como espacio público y los derechos que asisten a los viandantes en cuanto a la propia imagen, quien asiente, me da la razón de la misma manera que se le da a los tontos y me replica con la misma bronquedad… “es que la gente no sabe lo que haces ni de que vas”… y no cuento más, pero creo que la llamada “democratización de la fotografía”, el que todo el mundo en cualquier momento y circunstancias gracias a los móviles con cámara pueda realizar una foto de manera anónima para luego subirla a las redes sociales, esta contribuyendo a que los que hacíamos fotos en la calle de manera sincera y un tanto despreocupada con nuestra cámara, tengamos que pagar los platos rotos de una forma de hacer que en cuanto a su práctica, creo ha llegado a la saturación en todos los sentidos y aspectos, y que lo que define Joan Fontcuberta como «postfotografía» se quede corto en su sentido más amplio, saturación de imagenes+saturación de «fotografos-foteros con móvil» da como resultado final: gente cabreada, porque hoy se fotográfia TODO y a TODOS, y hay quien efectivamente puede que se harte.

Me sorprende también una cosa, y es que a veces al andar por el centro de cualquier ciudad, al entrar en un comercio, en un banco, al pasar por la puerta de un garaje o comprar en el chino de la esquina, posiblemente hayan decenas de cámaras de vídeo grabando nuestro recorrido y almacenando imágenes en sus discos duros , haciendolo sin que nadie nos haya pedido permiso o consentimiento para ello, (aunque sea al amparo de la seguridad ciudadana) y que sin embargo haya tanto temor por las fotografías que alguien pueda hacer en esos mismos lugares por el mero placer de fotografiar y con una intención artística o documental.

Amedrentado por la situación tardare en volver a Málaga a hacer fotos de calle, jamás en mi vida he visto tan poca profesionalidad o educación por parte de los Policías Locales intervinientes en segundo lugar, quienes durante un largo rato me dieron la impresión de que yo era poco menos que un carterista dedicado a robar  el alma y la vida de los otros sin su consentimiento. Con la de delincuentes de verdad que hay por perseguir en una ciudad turística tan transitada como Málaga, y que la Policía dedique sus recursos para seguir a un aficionado con una cámara fotográfica como si este entre sus manos portara un arma de destrucción masiva, cuando con sus fotos lo único que intenta es difundir una imagen positiva y atrayente de cara al exterior de una ciudad como Málaga  es ciertamente lamentable.

Estare pendiente de mi buzón de correos no sea que me llegue alguna sanción. Dice el artículo 18.1 de la Constitución Española que toda persona tiene el derecho fundamental a preservar su imagen e intimidad, pero unas líneas más abajo, en el 20.1, se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción, el resultado final es que con todo este enredo de leyes y de normas  se me han quitado las ganas de salir a hacer fotos en la calle… (mi otra medicina contra el Parkinson) ante tanta sinrazón junta.

 


2 comentarios en Los peligros de la Street Photography (texto)


Gonzalo Pacheco
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Soy fotógrafo aficionado de calle. He vivido alguna situación parecida, sin llegar a esos extremos. Estoy de acuerdo contigo, esto se ha salido de madre. No hay sentido de la proporción, lo que mezclado con unos supuestos derechos de imagen y cierta crispación nos está llevando a situaciones absurdas. Perdemos todos.


    Francisco Martin Cobos
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    Gracias Gonzalo, pero es un poco «heavy» que aunque este en su derecho el de las «castañas»… por muy harto que este también de que le hagan fotos por lo típico que es su «negocio» en esta época, eso no le da rerecho a ponerse bronco con el primero que aparece o pasa por su lado con una cámara de fotos en la mano, la policía me dio la posibilidad de denunciarle, ¿pero yo porque iba a denunciar a nadie y caer en un estupido juego que más que ayudarnos nos perjudica? A mi me molesto más lo que vino después…


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